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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2016.

Los relojes centenarios que siguen dando la hora

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Por: Ronald Suárez Rivas

Todos tienen más de 100 años y alguna historia que los distingue. El primero que llegó a sus manos, allá por la década del 1970, por ejemplo, marcó durante más de medio siglo la entrada y salida de los trabajadores de la Cuban Land, la empresa norteamericana que controló la producción y el comercio de tabaco de las mejores vegas de Pinar del Río hasta 1959.

Cuenta que fue uno de los pocos objetos que sobrevivieron al desmantelamiento definitivo de las oficinas del gran monopolio.

Un amigo, conocedor de que su madre había servido durante largo tiempo allí, le avisó para que lo rescatara entre muchas otras cosas que se iban a quemar.

A partir de entonces, Jorge Luis Delgado se volvería aficionado a la colección de relojes de péndulo.

“Siempre me han atraído las antigüedades, y estos son objetos que ya no se fabrican en ningún lugar del mundo. Si busca en Internet, verá que las empresas que los hacían, desaparecieron”, dice.

Desde su invención en 1656, hasta la década de 1930, el reloj de péndulo fue el sistema de cronometraje más preciso del mundo.

De ahí que a lo largo de los siglos XVIII y XIX, se hiciera omnipresente en fábricas, oficinas, estaciones de ferrocarril, e incluso en los hogares, sirviendo como referencia para la programación de la vida diaria.

Aunque su longevidad los convierte de por sí en objetos museables, no es el único valor de los relojes de Jorge Luis.

Las historias que los acompañan, hacen de varios de ellos verdaderas reliquias. Es el caso del que estuviera en la iglesia de San Juan y Martínez, cuando el 21 de febrero de 1896, los habitantes de este poblado pinareño decidieron prenderle fuego, para evitar que fuera recapturado por las tropas españolas.

Y también de los que pertenecieran al doctor Daniel Saíz, un médico que se hizo célebre en este mismo lugar, porque no les cobraba la consulta a la gente pobre, y hasta les regalaba medicamentos, o el de Martín Herrera, patriota y amigo personal de José Martí.

Jorge Luis los ha rastreado durante décadas, con el propósito de coleccionarlos. “Algunos los he ido a buscar a Consolación del Sur, a Bahía Honda, a Viñales”.

Casi todos los ha comprado con su salario de economista, pagando entre 250 y 700 pesos por cada uno, a la gente que ya no les ve utilidad a estos grandes cajones de madera con números, o que prefiere darle paso a la modernidad y sustituirlos por relojes electrónicos.

“En San Juan y Martínez hoy quedan solamente tres. Los tengo bien ubicados, pero hasta ahora sus dueños no han querido deshacerse de ellos”, asegura.

A pesar de su edad, todos funcionan con precisión, y dan además las campanadas. El que perteneciera a la iglesia del pueblo, incluso toca una música sacra al término de cada hora.

“Hasta uno que fue fabricado en el imperio Austrohúngaro y tiene más de 120 años, trabaja perfectamente. Estos aparatos no se oxidan porque son de bronce. Yo tengo una caja entera de piezas, que me regaló un relojero amigo, para alguna reparación, pero son objetos que no se rompen casi nunca”.

En Cuba, según Jorge Luis, la mayor colección de este tipo de relojes que se conozca públicamente, la tuvo la cantante Albita Rodríguez, quien llegó a reunir 175 antes de marcharse del país.

Se trata de una cifra todavía lejana para él, y a la que probablemente no consiga llegar nunca.

Durante las últimas décadas, el comercio de antigüedades se ha convertido en un negocio atractivo para muchas personas, que se han dedicado a recopilar esculturas, candelabros, vajillas y otros objetos en los campos y poblados cubanos, para revenderlos en La Habana.

De ahí que cada vez sea más difícil hallar una pieza como las que posee Jorge Luis. “Aquí mismo ha venido mucha gente a comprármelos. Y me han dado buen precio, pero no me deshago de ellos por nada del mundo.

“Para mí, mis relojes tienen un valor incalculable. Son como un tesoro que he logrado reunir y que permanecerá conmigo, mientras dure mi tiempo”.

 

 

22/04/2016 00:00 tvsanjuan

Reconocen a trabajadores del Partido en San Juan y Martínez.

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Con el incentivo de la realización de un histórico VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el territorio dirigentes y trabajadores recibieron diplomas por cinco, diez, quince, veinte y treinta años como trabajadores del órgano político local.

A pocas horas de haber finalizado el magno evento la presencia de los cuatro delegados a la cita partidista y la posibilidad de escuchar sus vivencias y criterios sobre los temas allí debatidos constituyó el preámbulo del encuentro que cada año reúne también  a sanjuaneros que ocuparon cargos en la organización política en otros momentos.

En esta ocasión  los participantes en el encuentro rindieron un minuto de silencio en recordación de la fundadora del partido en el municipio Esther Montes de Oca Domínguez fallecida recientemente.

Estuvieron presentes además fundadores del partido en San Juan que todavía a pesar de su edad manifiestan su apoyo irrestricto a Fidel, Raúl y la Revolución.

También fue momento de orgullo homenajear   al Comandante en Jefe por su 90 cumpleaños, además se inauguró una exposición con fotos de varias de las visitas realizadas por al máximo líder de la Revolución al territorio.

 

 

22/04/2016 00:03 tvsanjuan

En casa asumiendo el reto de dar continuación al 7mo encuentro.

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Desde hace varios días los delegados a la máxima cita de los comunistas cubanos regresaron a su radio de acción en cada barrio, cuadra y pueblo.

José Alberto Oliva uno de los cuatro representantes sanjuaneros al evento partidista desde que llegó no para de compartir con sus compañeros del policlínico local Modesto Gómez Rubio y con sus vecinos y amigos las impresiones del acontecimiento.

Este redactor aprovechó el encuentro que cada año se realiza con los dirigentes y trabajadores del Comité Municipal del  Partido para dialogar con este joven licenciado en enfermería que archiva entre sus disímiles méritos , estar presente en el combate a la epidemia de ébola en la República de Sierra de Leona.

“Muchos son los desafíos que tendremos en lo adelante, se ha trazado en este congreso la línea a seguir en el nuevo quinquenio, donde el liderazgo histórico de la Revolución  dará paso a la nueva generación, responsable de continuar esta obra. Tenemos que estar seguros  de cómo queremos nuestro mañana, a pesar de las adversidades y ser valientes para conseguirlo. Más de una dificultad ha sabido enfrentar este pueblo”.

En la clausura la presencia  de Fidel conmovió a todos los presentes,   para José Alberto aquello fue  indescriptible.

“Ver a Fidel es una experiencia única, las palabras  del Comandante en Jefe y su presencia fue una inyección de optimismo, de compromiso, además de un acto de profundo amor por su Partido. Tener lo tan cerca, con sus ideas tan lúcidas a sus casi  90 años, nos da la medida de que no podemos cansarnos, nos imprime dinamismo, fuerza, valentía para seguir haciendo lo que corresponde”.

Con mucho fervor  el delegado al 7mo Congreso trasmite a este redactor sus impresiones del congreso.

“Hemos asistido a un momento de suma importancia para el destino del país, donde con creces quedó demostrada la sabia decisión de  nuestro pueblo de apostar por un único Partido, devenido en la base de la unidad popular. Esa es nuestra principal fortaleza,  es esa la base del éxito de nuestro sistema, a la que bajo ningún concepto debemos renunciar.

24/04/2016 13:49 tvsanjuan

Esther, gracias por su legado

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Escrito por Blanchie Sartorio / Foto Alejandro Rosales

Cuando aún hacían guardia de honor ante Esther, caminé hasta el cercano lugar donde asesinaron a sus muchachos, Luisito y Sergito, en aquel cruce de calles en el natal San Juan y Martínez, adonde ella llegó corriendo el 13 de agosto de 1957, tras recibir la noticia de que los habían "herido".

Imaginé a la madre angustiada ante el cuñado médico en la Casa de Socorros, al decirle la cruel verdad. Su llanto, su dolor en aquel momento en que le arrancaron su vida para siempre, pero Esther María del Rosario Montes de Oca se negó a morir con aquellos disparos asesinos.

Un sol radiante iluminó la mañana en que en peregrinación acompañó el pueblo a la maestra de varias generaciones, a la revolucionaria cabal, que fue ejemplo y guía para cuantos la conocieron en las distintas épocas de una centuria en la que defendió las raíces patrias y las transmitió a sus hijos, y se extendió en la educación y formación de valores en quienes tuvieron el privilegio de asistir a sus clases.

También intensa fue la lluvia alrededor de las cinco de la larde del día 17, tras su postrer suspiro, y algunos comentaban "dicen que llueve así cuando muere una buena persona". Muchas cosas oí entre los reunidos para despedir a la ilustre sanjuanera, tantas veces condecorada, pero entre tantas expresiones de afecto me pareció un premio la consulta de Landy, un antiguo alumno, quien al mostrarme unas rosas ocultas en una jabita me dijo: "Crees que se verán bien estas humildes rosas para rendir mi homenaje a la que fue mi consejera, mi crítica en tantos malos momentos para mí".

Nora, la Gringa, hoy limitada en su andar, compañera en la clandestinidad de los hermanos mártires cumplió el encargo de Sergio, cuando una vez en el parque le aseguró que ellos no verían el triunfo de la Revolución, pero tenían que prometerle que cuando sus padres murieran estarían en sus velorios y les darían un beso en sus nombres. "Cumplí, en mi nombre y en el de la otra compañera que no pudo venir, la sagrada encomienda".

Y Aleida Barrera escribió un poema para honrar a la profe, y entre la multitud que avanzaba para dar el último adiós a Esther, me lo entregó y comparto unos versos:

"Vengo a despedirte madre/ con un cántico de alivio/ por tus ojos que han llorado/ tus dos hijos más de un siglo. / Muchos quizás no lo entienden, / nunca lo habrán entendido/ mas Dios desde el cielo llora/ la ignorancia de sus hijos. / Cuánta piedad madre buena /Y cuánto amor compartido/ Cuántos a ti agradecemos/ y cuántos de ti aprendimos...

Y como ella añade, coincido en que va al encuentro de sus hijos pero seguirá entre nosotros, porque ellos están en cada nuevo intento de hacer una Revolución mejor y, como lo demostró en todo momento, nuestra Esther los acompañará siempre.

Por su risa franca, por su llanto escondido, por sus confesiones de preferir la harina con huevo frito y el arroz blanco calientito como merienda, su sorbito de vino, su feliz noviazgo y vida con Luis, por los versos que no olvidó, por ese periodo especial que sobrevivió como todos, por esa fidelidad al sueño de sus hijos, que es la aspiración que hacen verdad los buenos, por todo su legado de mujer, cubana y madre, gracias de nuevo profe.

 

29/04/2016 00:41 tvsanjuan


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